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La Transformación Digital es cuestión de Personas

El Cambio de enfoque hacia las Personas, esa es la verdadera Transformación, o mejor dicho, Revolución Digital.

Lo que estamos viviendo es una gran oportunidad para todos: multinacionales, pequeñas empresas, autónomos, emprendedores, startups y cualquiera que quiera relacionarse con el entorno del negocio digital. ¿Eres tú uno de ellos? Pues en marcha, aclaremos qué es esto de la Transformación Digital.

 

Últimamente, cuando participo en foros sobre Transformación Digital de los Negocios, ese gran titular en boca de todos, suelo acabar las sesiones… digamos un poco irritada, básicamente por dos motivos.

  • En primer lugar, por Pasión. Toda transformación es un cambio drástico que requiere de pasión para llevarlo a cabo por sus consecuencias dramáticas a todos los niveles. Si no pones pasión en la Transformación Digital de tu empresa, no tendrás éxito.
  • Y segundo, porque se habla sobre la Transformación Digital sólo desde la superficialidad de algo tan trascendental para la sociedad que es toda una irresponsabilidad empresarial no asumir el reto verdadero y los riesgos que sean necesarios.

 

Transformación Digital no es lanzar una web, ni siquiera abrir un ecommerce. Tampoco es contratar a un becario para que gestione las redes sociales, ni instalar un software que automatice procesos y ahorre un 10% de costes de personal… En realidad, la Transformación Digital es todo eso y mucho más: es un Cambio de Mentalidad que empieza arriba y va bajando y navegando por todas las áreas de la empresa y tiene como centro de toda estrategia a las Personas.

 

Muchos hablan sobre Transformación Digital como un proceso tecnológico dentro de las cadenas productivas en las compañías. Pero dejarlo ahí sería contar una verdad a medias, o incluso mucho menos.

 

La Digitalización de los Negocios es un proceso de Cambio de enfoque hacia las Personas. Y hablamos de personas a todos los niveles de relación: empleados, clientes, proveedores y colaboradores.

 

EMPLEADOS

Empleados como tú, por ejemplo. Ocupes el puesto que ocupes dentro del organigrama de tu compañía eres una pieza clave en la estrategia de adaptación al nuevo mercado de consumo.

 

Tú como empleado tienes la responsabilidad de entender e interiorizar la gran importancia de integrar en tu posición profesional los procesos digitales implementados para optimizar los recursos de la empresa, ser más eficiente y llegar a un nuevo cliente al que nos enfrentamos, y que, no lo olvides, es el protagonista de que la empresa en la que trabajas sobreviva en el mercado.

 

Además de ser un empleado, eres un consumidor y por tanto, sabes cuáles son tus necesidades y conoces los hábitos de compra con los que mejor te sientes. Esa información es una aportación de gran valor para tu empresa. Pero la pregunta es, ¿tiene tu empresa herramientas para compartir esta información y que sus empleados puedan de forma fácil, sencilla y natural colaborar para crear mejores productos, servicios y experiencias de compra?

 

Por otro lado, estés en el departamento que estés, debes prestar servicio al cliente de alguna manera. Esa atención debe ser coherente con la estrategia y con los nuevos hábitos de comunicación que utiliza el consumidor, basado en tecnologías y elementos digitales.

 

A esto lo llamamos inteligencia colectiva, es decir, crear, mejorar, corregir y colaborar en el funcionamiento de la empresa entre todos.

 

Para que esto funcione, es básico que la compañía fomente la actitud intraemprendedora de cada uno de sus trabajadores. Esto quiere decir que sean capaces de hacer partícipes a todos los recursos humanos, independientemente de su posición, para que sientan el proyecto como si fuera de ellos mismos.

 

Y otra de las consecuencias positivas de esta transformación  es la retención del empleado, el trabajo en equipo real y eficiente y el engagement del talento. Si cuentan con tu opinión, te sentirás más satisfecho de tu participación en la empresa, ¿sí o no?

 

Pero para que todo esto fluya de forma ordenada y natural, es necesario que las empresas dispongan de herramientas digitales y de tecnología que mejore la comunicación, la transparencia y la eficiencia de los procesos.

 

CLIENTES

Sigamos hablando de personas. Fijémonos ahora en el rey, es decir, el cliente. Y digo el rey porque efectivamente, si no hubiera cliente, no habría ingresos. Si no hubiera ingresos, la empresa para la que trabajas no existiría. Y si no existiera la empresa para la que trabajas, tú no tendrías un puesto de trabajo…

 

Es por ello que toda estrategia empresarial ha de estar focalizada en el consumidor. Todos los departamentos han de estar al servicio del cliente. En saber qué necesita en cada momento y cómo podemos resolver sus problemas, cómo inicia la búsqueda de información sobre nuestro producto o servicio, en qué canales le resulta útil comunicarse con nuestra marca, por qué vías y dispositivos le es más cómoda la compra y cuál es la mejor manera de fidelizarle. Y aquí introducimos el concepto de Omnicanalidad, sobre el que ya hemos hablado en este artículo [Omnichannel Retail, ¿a qué están esperando las marcas?]

 

 

TODOS AQUELLOS QUE SE RELACIONAN CON LA MARCA

Continuamos hablando de personas. Porque las empresas están formadas por personas y los negocios B2B se hacen entre personas. Cuando la oferta competitiva de los proveedores es muy similar, lo que hace a una empresa decantarse por uno u otro proveedor suele ser el feeling que haya tenido con el comercial. Es lo más humano del mundo y lo más natural.

 

Por tanto, otra de las personas de las que tiene que preocuparse la empresa en proceso de transformación digital es en sus proveedores, colaboradores, partners y demás figuras con las que se relacionan de una u otra manera. Debemos preocuparnos sobre cómo nos comunicamos con ellos, cómo podemos mejorar los procesos de órdenes, de entregas, de administración, de gestión… para que ambos seamos capaces de optimizar el tiempo y los recursos. Ambos ganaremos por tanto en ahorro de costes y la relación será beneficiosa para todas las partes.

 

¿Y cómo hacemos esto?

Nuevamente la tecnología, el software, la automatización… este tipo de herramientas digitales que afectan a departamentos comerciales, de marketing, de compras, de finanzas, de administración o de recursos humanos pueden ser una de las partidas de esta Transformación Digital en nuestra compañía que ayude a generar más resultados con menos esfuerzo.

 

En resumen, se trata de crear un ecosistema colaborativo entre todos los agentes que se relacionan con una empresa ayudándonos de herramientas digitales a las que todos tengan acceso.

 

Como te adelantaba en cada uno de los ejemplos anteriores, la tecnología es uno de los grandes pilares que pueden hacer posible este reto. Aunque lo primero de todo es el Cambio Cultural, el cambio de mentalidad de la cúpula directiva de cualquier empresa que se contagie hacia abajo creando jerarquías horizontales y capaces de trabajar en equipo con objetivos comunes.

 

Si el CEO de una empresa no es digital, la compañía no podrá poner en marcha con éxito un proceso de Transformación Digital.

 

Una vez más, las personas, en este caso, la persona con la máxima autoridad de la compañía tiene la responsabilidad de fomentar el impulso de este proceso. Llegados a este punto, hablemos de conflictos. Entendiendo la gran importancia y trascendencia de la digitalización de la empresa, ¿por qué hay CEO´s que no son digitales?

 

Si atendemos a las estadísticas, sólo el 4% de los Consejeros Delegados de las empresas del Ibex35 tienen una cuenta en Twitter. El 35% tienen perfiles sociales inactivos. Recordemos que las redes sociales son herramientas fundamentales para crear y cultivar la marca personal, identificando los valores de las empresas para las que trabajamos.

 

Los conflictos en el proceso de digitalización.

¿Por qué sucede esto? En mi opinión, hay CEOs reticentes a la digitalización por una serie de “conflictos” que se generan entre la mentalidad analógica y la digital. Veamos algunos de ellos:

 

  • El cortoplacismo es uno de los más llamativos inherentes a las empresas tradicionales. El proceso de Transformación Digital, sobre todo en grandes empresas, es un largo camino que no dura ni uno ni tres meses. Probablemente nos lleve varios años empezar a concienciar sobre todo a los profesionales de mayor edad de la transcendencia, importancia y necesidad de este cambio de cultura corporativa.

 

  • El desconocimiento y la incertidumbre “¿de qué va esto de la Transformación Digital? Ya tenemos una página web y un becario que publica en Facebook, ¿no es suficiente?” En general, en las grandes compañías falta formación e información sobre los procesos de digitalización y las consecuencias favorables en el mercado.

 

  • La prepotencia empresarial, sobre todo de las grandes corporaciones que se sienten por encima de cualquier competidor. Sin ver aquellas pequeñas startups tecnológicas que se hacen con el nicho de mercado digital dejando a esas grandes obsoletas y sin cuota, ¿qué te parece como ejemplo Amazon?

 

  • No ser valientes y arriesgar nuevas formas de hacer, de vender, de gestionar. Temor a adaptar nuevas herramientas y tecnologías para optimizar procesos y rentabilizar recursos, simplemente por el hecho de que “llevamos haciendo esto toda la vida. No lo vamos a cambiar ahora”.

 

  • Jerarquías y pérdidas de poder. En los organigramas tradicionales suele haber jefes, jefes de los jefes, managers y managers de los managers. Cada uno con su cuota de poder y autoridad frente al resto del planeta, además de un despacho más o menos grande que el resto de jefes. Una empresa digital supone organigramas horizontales, espacios abiertos que fomenta la colaboración interdepartamental, la rapidez en la comunicación y el flujo eficiente de los procesos.

 

  • Burocracia excesiva, lo que provoca lentitud en la toma de decisiones y ejecución de acciones de mejora. Hay que seguir una serie de protocolos, a menudo innecesarios para llegar a una conclusión que se presume apta desde el inicio. Pero como tiene que ser aprobado por 5 jefes diferentes, cada uno con su correspondiente agenda… todo se retrasa, incluso la generación de ingresos y optimización del trabajo.

 

Y tú, ¿cómo lo ves? ¿Cuál es tu definición de Transformación Digital en la Empresa? ¿Qué diferencias destacarías tú entre la empresa analógica y la empresa digital?

 

veronicalopezburgos@gmail.com 639.40.75.87

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Transformación Digital, mucho lirili y poco larala

Pues sí… ahora todos hablan de Transformación Digital, pero en realidad, no entienden el verdadero significado. Sobre todo los grandes, sí, las multinacionales con décadas de trayectoria en el mercado. Se suben al carro de la Digitalización hablando en foros como si fueran gurús cuando sólo han contratado a un becario para llevarles las redes sociales y un friki para crear una página web. Con esto “ya estamos acompasados con el mercado”, y se quedan tan anchos. Me llevan los demonios…

Quizá no soy la más adecuada para dar lecciones (o sí…) a grandes empresarios, pero digitalizar la compañía no es comprar esa máquina que automatiza el 25% del proceso de fabricación y que hará ahorrar a la casa una media de 50 puestos de trabajo por país…

Entonces, ¿qué leches es eso de la transformación digital?

Pues como decía Nacho de Pinedo en el CEO´s Digital Summit del eShow Madrid, “es un cambio de modelo”. Tan simple y tan complejo como eso. Coincido casi al 100% con su visión sobre qué es la transformación digital y creo que las empresas tienen que entender que el mercado ha cambiado, el cliente ha cambiado, la competencia ha cambiado, mientras ellos siguen haciendo lo mismo que hace 10 años por el simple hecho de que son UNA GRAN MARCA, de reconocido prestigio internacionalmente desde hace más de 40 años… (Vaya, como Kodak…)

Ese cambio de modelo, que a mí me gusta más llamarlo “mentalidad”, ha de verse en todas las áreas del negocio: desde el CEO, hasta la cadena de distribución, pasando por los departamentos de marketing & ventas (y demás empleados), producción, procesos de trabajo, etc.

El problema real es la pasta, como casi en todo, y que el proceso hay que planificarlo a largo plazo. Digitalizar un negocio es caro y lleva tiempo, dependes de la tecnología y de realizar reestructuraciones dramáticas en todos los niveles de la compañía. Esto da miedo, sobre todo a los CEO´s de grandes empresas cuyos puestos de trabajo suelen tener fecha de caducidad desde el momento del nombramiento. ¿Cuánto suele durar un mismo CEO en una multinacional? ¿3, 4 años? “¿Para qué me voy a complicar la vida si sé que en 36 meses voy fuera?

Esto también hay que cambiarlo.

 

“No dejes que un árbol te impida ver el bosque”.

 

En cambio, las startup´s sabemos mucho de esto: no tenemos ni un duro, pero tenemos ideas, queremos hacerlo bien con el consumidor y asegurarnos la fidelidad del cliente, queremos generar confianza en las personas que en general se van a relacionar con mi marca y planificamos estrategias a 10 años, porque nuestro puesto como “CEO – Founder” no tiene fecha de caducidad. Y porque la fase de “depresión” es mucho más larga de lo que nadie jamás te había contado y generamos un instinto de supervivencia sobrenatural que el resto de nuestro entorno no entiende. Pero somos apasionados de lo que hacemos y somos capaces de encontrar la manera de hacer sobrevivir el negocio hasta llegar al éxito… (el éxito del emprendedor es relativo: pagar las facturas y ser feliz es todo un éxito hoy en día). Esta mentalidad, ilusión, pasión y superación no la tiene un CEO de una multinacional en la que muy mal lo tienes que hacer para que las cosas no vayan medio normal porque el trabajo duro ya lo hacen los de abajo de forma sistemática. Ahora bien, tampoco esperes sobresalir si no arriesgas, si no innovas, si no intentas hacer crecer el negocio… No digo que esta sea la tónica general, pero sí de una gran parte del tejido empresarial y seguro que muchos de vosotros conocéis casos con nombres y apellidos. ¡Esto es lo que hay que cambiar! ¿Qué os parece?

La transformación digital implica entrar en un estado beta continuo, confiar en la inteligencia colectiva y ser valientes para adoptar herramientas y tecnología capaz de optimizar procesos, rentabilizar recursos y hacer felices a las personas. – En resumen, mi definición.

Ligados a esta transformación digital hay otros términos como también comenta Nacho en su introducción al Summit: la omnicanalidad. De este tema hablábamos hace unos días en este post y alargamos el debate en Linkedin (puedes participar aquí). Que bajo mi punto de vista no es “estar en todas partes o canales”, sino comportarnos de la misma manera en los canales en los que tengamos presencia, en los que elijamos o para los que tengamos suficientes recursos como para explotarlos adecuadamente. Ser coherentes con nuestra propia cultura de empresa allá donde nuestra marca tenga audiencia.

Un elemento básico en ambos procesos es la captación de talento digital. A las empresas las hacen las personas. Y para que las personas hagan de tu empresa un magnífico lugar en el que tú puedas ganar dinero tienes que “generar engagement con el empleado”. Me encanta el concepto de “generar engagement con el empleado” de Nacho de Pinedo sustituyendo el concepto de “retención del talento”.

Hoy en día hay pocos perfiles digitales para la gran necesidad del mercado. Estos perfiles son caros, claro, como cualquier cosa de la que hay poca. Si no estamos dispuestos a pagarlo, seguiremos haciendo lo mismo de siempre. En un proceso de transformación digital hay que invertir en tecnología y en personas que tengan conocimientos digitales (de negocio, de marketing y de tecnología), o en su defecto, en formación para esas personas.

Y hasta aquí mi reflexión de la semana tras asistir al CEO´s Digital Summit, aunque el tema da para mucho más. Por el momento ya me he despachado a gusto… Os invito a participar en el debate.

 

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