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Transformación Digital, mucho lirili y poco larala

Pues sí… ahora todos hablan de Transformación Digital, pero en realidad, no entienden el verdadero significado. Sobre todo los grandes, sí, las multinacionales con décadas de trayectoria en el mercado. Se suben al carro de la Digitalización hablando en foros como si fueran gurús cuando sólo han contratado a un becario para llevarles las redes sociales y un friki para crear una página web. Con esto “ya estamos acompasados con el mercado”, y se quedan tan anchos. Me llevan los demonios…

Quizá no soy la más adecuada para dar lecciones (o sí…) a grandes empresarios, pero digitalizar la compañía no es comprar esa máquina que automatiza el 25% del proceso de fabricación y que hará ahorrar a la casa una media de 50 puestos de trabajo por país…

Entonces, ¿qué leches es eso de la transformación digital?

Pues como decía Nacho de Pinedo en el CEO´s Digital Summit del eShow Madrid, “es un cambio de modelo”. Tan simple y tan complejo como eso. Coincido casi al 100% con su visión sobre qué es la transformación digital y creo que las empresas tienen que entender que el mercado ha cambiado, el cliente ha cambiado, la competencia ha cambiado, mientras ellos siguen haciendo lo mismo que hace 10 años por el simple hecho de que son UNA GRAN MARCA, de reconocido prestigio internacionalmente desde hace más de 40 años… (Vaya, como Kodak…)

Ese cambio de modelo, que a mí me gusta más llamarlo “mentalidad”, ha de verse en todas las áreas del negocio: desde el CEO, hasta la cadena de distribución, pasando por los departamentos de marketing & ventas (y demás empleados), producción, procesos de trabajo, etc.

El problema real es la pasta, como casi en todo, y que el proceso hay que planificarlo a largo plazo. Digitalizar un negocio es caro y lleva tiempo, dependes de la tecnología y de realizar reestructuraciones dramáticas en todos los niveles de la compañía. Esto da miedo, sobre todo a los CEO´s de grandes empresas cuyos puestos de trabajo suelen tener fecha de caducidad desde el momento del nombramiento. ¿Cuánto suele durar un mismo CEO en una multinacional? ¿3, 4 años? “¿Para qué me voy a complicar la vida si sé que en 36 meses voy fuera?

Esto también hay que cambiarlo.

 

“No dejes que un árbol te impida ver el bosque”.

 

En cambio, las startup´s sabemos mucho de esto: no tenemos ni un duro, pero tenemos ideas, queremos hacerlo bien con el consumidor y asegurarnos la fidelidad del cliente, queremos generar confianza en las personas que en general se van a relacionar con mi marca y planificamos estrategias a 10 años, porque nuestro puesto como “CEO – Founder” no tiene fecha de caducidad. Y porque la fase de “depresión” es mucho más larga de lo que nadie jamás te había contado y generamos un instinto de supervivencia sobrenatural que el resto de nuestro entorno no entiende. Pero somos apasionados de lo que hacemos y somos capaces de encontrar la manera de hacer sobrevivir el negocio hasta llegar al éxito… (el éxito del emprendedor es relativo: pagar las facturas y ser feliz es todo un éxito hoy en día). Esta mentalidad, ilusión, pasión y superación no la tiene un CEO de una multinacional en la que muy mal lo tienes que hacer para que las cosas no vayan medio normal porque el trabajo duro ya lo hacen los de abajo de forma sistemática. Ahora bien, tampoco esperes sobresalir si no arriesgas, si no innovas, si no intentas hacer crecer el negocio… No digo que esta sea la tónica general, pero sí de una gran parte del tejido empresarial y seguro que muchos de vosotros conocéis casos con nombres y apellidos. ¡Esto es lo que hay que cambiar! ¿Qué os parece?

La transformación digital implica entrar en un estado beta continuo, confiar en la inteligencia colectiva y ser valientes para adoptar herramientas y tecnología capaz de optimizar procesos, rentabilizar recursos y hacer felices a las personas. – En resumen, mi definición.

Ligados a esta transformación digital hay otros términos como también comenta Nacho en su introducción al Summit: la omnicanalidad. De este tema hablábamos hace unos días en este post y alargamos el debate en Linkedin (puedes participar aquí). Que bajo mi punto de vista no es “estar en todas partes o canales”, sino comportarnos de la misma manera en los canales en los que tengamos presencia, en los que elijamos o para los que tengamos suficientes recursos como para explotarlos adecuadamente. Ser coherentes con nuestra propia cultura de empresa allá donde nuestra marca tenga audiencia.

Un elemento básico en ambos procesos es la captación de talento digital. A las empresas las hacen las personas. Y para que las personas hagan de tu empresa un magnífico lugar en el que tú puedas ganar dinero tienes que “generar engagement con el empleado”. Me encanta el concepto de “generar engagement con el empleado” de Nacho de Pinedo sustituyendo el concepto de “retención del talento”.

Hoy en día hay pocos perfiles digitales para la gran necesidad del mercado. Estos perfiles son caros, claro, como cualquier cosa de la que hay poca. Si no estamos dispuestos a pagarlo, seguiremos haciendo lo mismo de siempre. En un proceso de transformación digital hay que invertir en tecnología y en personas que tengan conocimientos digitales (de negocio, de marketing y de tecnología), o en su defecto, en formación para esas personas.

Y hasta aquí mi reflexión de la semana tras asistir al CEO´s Digital Summit, aunque el tema da para mucho más. Por el momento ya me he despachado a gusto… Os invito a participar en el debate.

 

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